
Lo comimos el sábado pasado... ¡Y nos gustó!
DIFICULTAD: media-baja
TIEMPO: 50 m.
INGREDIENTES (3-4 personas)
- 2 solomillos (preferentemente ibéricos)
- 250 g. más o menos de boletus (en su defecto, champiñones)
- 1 trufa negra de lata
- 1 cebolla o dos o tres cebolletas
- 1/4 litro caldo de carne (puede hacerse con Avecrem)
- leche (un chorrito)
- Vino de guisar (menos de medio vaso)
- aceite
- sal
Por un lado, se salan los solomillos y se les ponen en una fuente o bandeja de barro con un chorro de aceite en el horno precalentado a 190-200 grados. Tardarán en hacerse alrededor de 45 m., aunque conviene echarles un ojo y pincharlos (cuando no sueltan líquido rojizo es que están hechos).
En una cazuela, se pone a pochar con un poco de aceite la cebolla (o las cebolletas) picada a fuego lento teniendo cuidado de que no se pegue ni se dore demasiado. Cuando lleve cinco minutos se añaden los boletus (o los champiñones) en trozos y la trufa partida en trozos pequeños. Se deja hasta que los boletus suelten el agua.
Añadimos el caldo de carne, el vino y un chorro de leche entera y dejamos hervir la mezcla a fuego lento unos 10 m. o hasta que veamos que ha reducido lo suficiente.
Pasamos la salsa por la batidora y la rectificamos de sal.
Cuando los solomillos se hayan enfriado lo suficiente los partimos en filetes de algo más de un dedo de grueso y los echamos con la salsa.
Hervimos unos minutos.
No hace falta hacerlo justo antes de ir a comer, ya que es un plato que puede calentarse en el momento que haga falta.
Ya me diréis...
1 comentario:
Buenisimo, lo he probado y queda exquisito. Mil gracias por la receta
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