Truco: boletus en polvo

Se trata de tener siempre a mano un condimento original, que marque la diferencia en infinidad de platos.
Lo ideal (y más económico) sería disponer de una máquina deshidratadora y preparar nosotros mismos los boletus (o cualquier seta, siempre que sea aromática), pero podemos encontrar boletus deshidratados en grandes superficies. Suelen venir en bolsitas como la de la imagen.
Una vez con los boletus deshidratados en nuestro poder (si los deshidratamos nosotros, tienen que estar completamente secos y quebradizos), basta con picarlos muy finos, hasta obtener un polvo de color marrón claro, como el de la imagen.
Una vez obtenido, lo guardaremos en un frasco de cristal, pudiendo aprovechar uno de especias que se nos haya quedado vacío, bien limpio y seco. De esta forma, dispondremos del polvo de boletus durante unos 12 meses (conviene apuntar la fecha de envasado en el bote).
Con el polvo de boletus, podremos espolvorear nuestras salsas, guisos de carne o verdura, carne a la plancha, hamburguesas e incluso las alitas de pollo, tras echarlas la sal, consiguiendo un matiz de sabor distinto, con el aroma del boletus, que no anula el del plato, sino que lo complementa.
Otra variante puede ser, una vez picados los boletus, mezclarlos con sal gorda a partes iguales y triturar todo junto, con lo que obtendremos "sal de boletus", lista para usar. El condimento obtenido con este método es más sencillo de usar, pero limita la cantidad de polvo de boletus a utilizar, pues, al estar mezclado con la sal, no podemos usarlo en grandes cantidades.
Por último, al igual que con los boletus, podemos hacer nuestros propios sazonadores en polvo, picando ñoras o incluso cáscara limpia de naranja, ambas deshidratadas previamente.
Más adelante, alguno puede atreverse a mezclar y probar nuevos sabores...