Pastéis de nata

Semejantes a los famosos Pastéis de Belém, son una exquisitez como postre o desayuno. Si has viajado a Portugal (los mejores, los de Belém en Lisboa) y no los has probado, has cometido un crimen.

Ingredientes (12 pastéis):

- 1 lámina rectangular de masa de hojaldre (la sacaremos al menos media hora antes de la nevera para poder manejarla bien)
- 100 gr. de azúcar (más otro poco para la masa)
- 60 ml. de agua
- 15 gr. de harina de trigo
- 125 ml. de leche
- 2 yemas de huevo (si fueran muy pequeños, 3 yemas)
- Cáscara de limón
- 1 rama de canela

Extendemos la masa de hojaldre y espolvoreamos un poco de azúcar. La enrollamos y la cortamos en 12 porciones como en la imagen. La dejamos reposar.

En una cacerola, echamos el agua con el azúcar y lo llevamos a ebullición, moviendo con frecuencia. Dejamos que hierva a fuego medio / bajo unos 4 minutos. Dejamos que se temple.

Deshacemos bien la harina en un poco de la leche en un vaso. El resto, lo llevamos a ebullición con la piel del limón y la rama de canela. Nada más comenzar a hervir, añadimos la leche con la harina disuelta y hervimos moviendo hasta que coja consistencia. Añadimos poco a poco el almíbar sin dejar de mover y a continuación las claras medio batidas. Hervimos sin dejar de mover hasta obtener unas natillas, espesas pero manejables. Si no queda una crema suave (como me pasó a mí en los de la foto), pasar la batidora un momento; no es que se estropee el plato, pero queda más suave y agradable a la vista.

Mientras se enfría un poco la crema, damos forma a la masa de hojaldre y la ponemos en moldes para magdalenas (el tamaño ideal es de 5 cm inferior y 7 superior). Para que quede mejor, se aplasta cada cilindro por el centro y se va moldeando.

Mientras precalentamos el horno a 220º, arriba y abajo y sin ventilador. Metemos la crema en el hojaldre sin llenarlo del todo.

Hornearemos entre 15 y 20 minutos en la parte media. Si no quedasen con el típico color oscuro del grill, podemos ponerlos en la parte alta solo con grill unos minutos o terminando de dorarlos con un soplete de cocina (es lo que he hecho hoy).


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