Ingredientes:
- 450 gr de harina de fuerza (o 440 de harina normal y 10 gr de gluten de trigo)
- 120 ml de agua
- 135 ml de leche normal
- 9 gr de levadura fresca o 3 - 5 gr de levadura seca de panadería
- 22 gr de azúcar
- 45 gr de mantequilla blanda (si está recién sacada de la nevera, puedes ponerla a intervalos de medio minuto en el microondas en potencia de descongelado hasta que se ablande del todo)
- 9 gr de sal

En un bol, mezcla la harina con la sal, el azúcar y, si lo necesitaste para subir la fuerza de la harina, el gluten de trigo.
Echa el resto de los ingredientes y amasa bien (yo uso el accesorio amasador de la batidora de varillas). Si vasa amasar manualmente, mezcla primero con una cuchara y llévalo después a la encimera o mármol con un poco de harina para que no se pegue.
Forma una bola e introdúcela en un bol tapado con plástico o un paño limpio y déjala reposar alejada de corrientes de aire durante una hora.


El horno estará a unos 180 grados, arriba y abajo, con ventilador y con un recipiente de barro o resistente al horno con agua dentro (es para que el vapor haga que salga más esponjoso).
Descubre la masa y úntala con agua con cuidado de no chafarla (en la receta original recomiendan leche o huevo, pero con agua queda más tierna).
Ponlo en la parte media del horno durante 25 minutos. Puedes desmoldarlo cuando ya no queme demasiado, pero no hagas rebanadas al menos pasados 30 minutos, aunque mi consejo es meterlo en la nevera cuando está completamente frío y hacer las rebanadas pasada al menos una hora.
Se conserva varios días en la nevera y se pueden congelar las rebanadas sobrantes.