Níscalos con patatas

Ingredientes:

- 150 o 200 gr. de níscalos bien limpios y troceados.
- 1/2 Cebolla troceada.
- 1 tomate maduro.
- 1 patata grande.
- 1 cucharada de café de pimentón.
- 1/2 Litro de agua.
- 1 pastilla de caldo de carne.
- Aceite.
- Sal.

En una cacerola, se pone a pochar la cebolla con el tomate rallado o pelado y picado muy fino con un chorrito de aceite.

Cuando la cebolla está transparente, se retira del fuego y se añade el pimentón, revolviendo rápidamente para que no amargue. Se echa el agua y la pastilla de caldo y se pone a hervir.

Cuando hierva, se añade la patata troceada, chascándola para que suelte el almidón y el caldo se espese. Pasados 10 minutos, se añaden los níscalos y se deja hervir a fuego medio y destapado, para que se evapore parte del caldo.

Cuando la salsa está ligada y ha reducido, se rectifica de sal y ya está listo para servir.

Bacalao al pimentón

Ingredientes:

- 4 Lomos de bacalao desalado (24 horas en agua, cambiándola cada 8 horas).
- 4 Dientes de ajo pelados y picados.
- 1 Hoja de laurel.
- 2 Guindillas.
- 2 Cucharas de café de pimentón.
- 1/2 Litro de agua.
- Aceite de oliva.
- Sal.

En un recipiente de barro, se echa un chorro de aceite y se ponen a dorar los ajos, cuidando que no se quemen. Se añade el pimentón y se mueve bien para que no amargue, después el agua, las guindillas y el laurel.

Se cuece el caldo unos 10 minutos, para que coja bien los sabores, y se incorporan los lomos de bacalao, primero con la piel hacia abajo. Se va moviendo para que el bacalao suelte la gelatina. A los 5 minutos, se le da la vuelta y se sigue removiendo.

Pasados 10 minutos (o cuando el caldo haya reducido y esté meloso), se prueba el caldo, por si hubiera que añadir algo de sal, y ya está listo para servir.

Guiso de patatas con chorizo

Se puede aprovechar el chorizo que sobre de unas lentejas o un cocido y no tener que tirarlo.

Ingredientes (2 personas):

- 1 trozo (unos 100 o 150 gr.) de chorizo de guisar, crudo o que haya sobrado de otro guiso.
- 1 Pimiento verde cortado en trozos medianos.
- 1/2 puerro cortado fino.
- 1 diente de ajo, pelado y troceado.
- 1 hoja de laurel.
- 1 cucharada de café de pimentón.
- 1 guindilla pequeña.
- 1 patata pequeña.
- 1/2 pastilla de caldo de carne.
- 1 vaso de agua.
- Aceite de oliva.

En una cacerola, se pone a sofreir el puerro, el pimiento, el ajo, la guindilla y la hoja de laurel con un chorrito de aceite. Se deja a fuego lento hasta que el pimiento está blando y se aparta del fuego. Se incorpora el pimentón y se revuelve bien para que no amargue. Se añade el chorizo y se pone de nuevo al fuego; se remueve y se añade el agua y la media pastilla de caldo.

Mientras vuelve a hervir, se pone la patata, cortando los trozos sólo hasta la mitad y dejando que se rompa el resto. Este método (chascar o triscar la patata) permite que suelte almidón y espese de forma natural el caldo, cosa que no sucede si se cortan los trozos limpiamente.

El plato se hierve a fuego medio y destapado para que el caldo reduzca (es un plato caldoso, no una sopa). Cuando está meloso y la patata bien hecha, se puede retirar la grasa que hubiera subido a la superficie con una cuchara y ya está listo para servir.

Merluza con cocochas al pil-pil

Ingredientes (2 personas):

- 2 rodajas de merluza fresca.
- 250 g. de almejas.
- 100 o 150 g. de cocochas de merluza.
- 1/2 cebolla.
- 1 ajo pelado.
- 1/2 litro de caldo de pescado.
- La carne de 2 ñoras o ñoras en polvo.
- Perejil fresco picado
- Sal.
- Harina.
- Aceite de oliva.

Se pica muy fina la cebolla y se pone a pochar en un barro con el ajo picado y un chorro de aceite. Cuando está bien hecho, se añade el caldo de pescado, el perejil y las ñoras. Se deja a fuego medio hasta que el caldo reduce casi hasta la mitad.

Se salan las cocochas y se ponen en una sartén con bien de aceite, a una temperatura que no lleguen a freirse. Se retira del fuego y se va moviendo la sartén en círculos durante unos 5 minutos, hasta que se va cuajando el aceite. Si no se cuajase, puede moverse, siempre en círculos, con una cuchara de madera para que las cocochas suelten la gelatina más rápidamente. Si el aceite ha perdido temperatura, se pone un momento al fuego y se sigue removiendo hasta lograr el pil-pil. Se reservan hasta la hora de incorporarlas al guiso.

La merluza se sala, se le pone harina a ambos lados y se marca en una sartén con muy poco aceite (marcar es freír a temperatura más bien alta, sin que llegue a hacerse, para que la carne o el pescado se sellen y no pierdan sus jugos en la cocción).

Se incorporan las rodajas de merluza y las almejas al guiso (debe estar cociendo). Pasados 2 minutos, se da la vuelta a la merluza y se tienen 2 minutos más.

Justo antes de servir, se calientan las cocochas con el pil-pil y se ponen sobre las rodajas de merluza.

Consejo: Máquina de deshidratar

Al final... me decidí a comprar una máquina de deshidratar alimentos.
Por supuesto, lo hice a través de mis amigos de LA CASA DE LAS ENVASADORAS AL VACÍO, una tienda online seria y con precios inmejorables (las veces que les he escrito con alguna duda o problema con el pedido, me han contestado inmediatamente).
Quien siga este blog, habrá observado que uso setas (sobre todo boletus), y que, fuera de temporada, las compro deshidratadas, aunque se trata de un producto algo caro (alrededor de 6 euros por una pequeña bolsa).
Eso me animó a comprar yo mismo en temporada distintos tipos de setas, deshidratarlas y conservarlas al vacío.
Naturalmente, me lo habría pensado si hubiera usado sólo la máquina para deshidratar setas, pero intención también de preparar snacks de frutas o verduras para "matar el gusanillo" sin consumir demasiadas calorías y aprovechando las vitaminas y fibra de esos productos (que apenas se pierden en el proceso).
No engañaré a nadie: la máquina es voluminosa y un poco ruidosa (tampoco hay que asustarse: es el ventilador que tiene lo que hace algo de ruido) y, como ocurre con cualquier electrodoméstico, debe estar a mano para resultar útil.
Una vez solventado el tema del espacio, sorprende su versatilidad: se compone de una base, cinco cestas apilables y la parte superior, en la que reside una resistencia y un ventilador, que reparte aire caliente para acelerar el proceso de deshidratación. El aparato funciona con 1, 2, 3, 4 o 5 cestas colocadas, teniendo en cuenta que el proceso es más rápido cuanto menos alimentos y número de cestas hayamos puesto.
Probé a deshidratar shiitake (Lentinula edodes), calabacín en rodajas y zanahorias en taquitos.
Las setas se hicieron antes y quedaron perfectas; las etiqueté y envasé al vacío para usarlas cuando me hagan falta. Las verduras quedaron perfectas para picar.
El segundo uso fue para hacer snacks de frutas: manzanas de golden, kiwis, melocotón y naranjas, todo partido en rodajas de dos a cuatro milímetros... Perfecto, sobre todo las manzanas, que han quedado con una textura crujiente y agradable, además de un sabor estupendo.
Otros usos que le pienso dar es deshidratar pimientos rojos para triturarlos y añadirlos en polvo a los guisos, mondaduras de naranja y limón en polvo para postres o dar un toque ácido a ciertos platos de caza o pescados, deshidratar flores para hacer adornos... las posibilidades son muy amplias.
Conclusión: te la recomiendo si tienes sitio para guardar la máquina y te gusta tener a mano para cocinar setas o champiñones deshidratados en cualquier época o te apetece tener fruta deshidratada como snack o para mezclar con nata o yogur, verduras para tomar como aperitivo o añadir a los guisos.

4/10/2010: Este fin de semana, deshidraté unos pimientos de piquillo frescos y los pasé por la picadora hasta conseguir polvo. Es un aderezo muy interesante. Lo probé con unas setas al ajillo y le daba un sabor distinto.

Caracoles andaluces

Antes de comenzar, señalar que, en muchas regiones españolas, se conoce como "caracoles" a los de tamaño más pequeño (como los de esta receta), llamando "cabrillas" a los de mayor tamaño.

Ingredientes:

- 1/2 Kg. de caracoles cocidos. Pueden comprarse frescos, lavarlos bien y cocerlos o buscar en grandes superficies bolsas con los caracoles ya cocidos (como en la imagen).
- 1/2 Cebolla.
- 1/2 Pimiento verde.
- 1 Tomate pequeño.
- 1 o 2 hojas de hierbabuena (menta).
- 1 Guindilla.
- Agua.
- Aceite de oliva.
- Sal.

Se pican bien el pimiento, la cebolla y el tomate y se ponen a pochar con un chorro de aceite, añadiendo sal.
Cuando está hecho (la cebolla transparente y el pimiento blando), se pasa por el pasapuré o se le añade un vaso de agua, se pasa por la batidora y se tamiza en un chino; el caso es que el caldo no tenga pieles y quede homogéneo y suelto.
Se lavan los caracoles ya cocidos y se echan en una cazuela con las verduras pasadas, se echa sal, la hierbabuena, la guindilla partida y se cubren con agua.
Se deja hervir a fuego medio hasta que el caldo ha tomado el sabor de los caracoles. Hay que tener en cuenta que los caracoles no se cuecen con sal (ni siquiera tienen sal los comprados), por lo que absorberán sal, y hay que probarlos antes de dar por finalizado el caldo por si hubiesen quedado sosos.
El plato está mejor de un día para otro.

Cocido Madrileño

No es la única receta. Hay quien añade morcilla, calabaza... las recetas son casi tantas como familias en las que se hace este plato.

Ingredientes (4-6 personas):

- 1 Tazón de garbanzos (metidos en agua la víspera).
- 1 Cuarto trasero de pollo.
- 1 Trozo de tocino fresco.
- ¼ de kilo de carne de morcillo limpia.
- 1 Trozo de chorizo de cocinar
- 1 Hueso de jamón.
- 1 Hueso de caña.
- 1 Trozo de espinazo salado.
- 1 Puerro.
- 1 Zanahoria.
- 1 Rama de apio.
- 1 Patata mediana pelada.
- 1 Trozo de repollo (que tenga tronco, para que no se suelte).
- 5 Pastillas de caldo de carne (o 4 cacitos de concentrado de carne).
- Agua.

Antes de empezar, señalar que las medidas están pensadas para una olla de 8,5 litros, por lo que, en caso de usar una más peque-ña, habrá que ajustar las cantidades, principalmente de pastillas de caldo. Se puede mantener la cantidad de garbanzos, sabiendo que la diferencia va a ser que obtendremos menos caldo, pero con más sustancia.
El espinazo se enjuaga bien para que suelte la sal. A continua-ción, se echan en la olla los garbanzos, las pastillas de caldo, el repollo y, salvo el chorizo, el resto de los ingredientes, procu-rando echar al final los que vamos a descartar (el puerro, el apio, el espinazo y el hueso de jamón si no tiene jamón que aprove-char).
A continuación, se llena de agua hasta la marca de llenado máximo de la olla más un centímetro. Si no tuviera marca de lle-nado máximo, dejamos dos o tres centímetros. Se tapa y se cuece 20 minutos (olla superrápida, si es normal, 35 minutos).
Cuando ha bajado la presión, se abre la olla, se rectifica de sal si hiciera falta y se retiran los ingredientes que no se van a consu-mir. Se prepara un colador fino y un bol y se retira parte del caldo (aproximadamente un litro), procurando cogerlo de la parte superior para, de esa forma, retirar la grasa, que habrá subido a la superficie. Este caldo se mete en la nevera cuando se ha enfriado, pudiendo, al día siguiente, retirar fácilmente la grasa, que se habrá cuajado ya, y utilizarlo para sopas, guisos o como simple consomé. En caso de haber utilizado una olla más pequeña, nos limitaremos a quitar la grasa que ha subido a la superficie.
Se añade el trozo de chorizo y se cuece a presión 5 minutos más. Cuando baja la presión, se puede retirar la grasa que ha soltado el chorizo, tras lo que dejaremos que cueza destapado a fuego medio al menos un cuarto de hora, para que el caldo coja consis-tencia (se nota que deja de ser transparente y adquiere cierta tonalidad).
Aunque hay muchas maneras de tomar el cocido, lo habitual es servir primero la sopa (añadiendo fideos o tomándola como con-somé) y después los ingredientes “en seco”, en una bandeja o recipiente de barro, junto a los garbanzos, sirviéndose cada uno lo que quiera, pudiendo añadir al plato un chorrito de aceite de oliva y una guindilla picada.
Salvo la patata, el resto de ingredientes se pueden congelar sin problemas, estando, como la mayoría de los guisos, casi mejor de un día para otro o descongelado.

Patatas para guarnición o tortilla

Ingredientes:

- 1 Patata grande.
- ¼ de cebolla.
- 1 Ajo.
- Aceite de oliva.
- Sal.

En un bol mediano de cristal (mejor si es alto) se pone la cebolla y el diente de ajo bien picados y la patata cortada en rodajas finas, como para tortilla. Se añade sal y un buen chorro de aceite y se revuelve bien. Se tapa con film transparente, pinchándolo varias veces con un cuchillo y se pone en el microondas al 100% durante 5 m. Se saca con cuidado, se revuelve, se vuelve a tapar y se pone otros 5 m. Se prueba y rectifica de sal y se escurre para que suelte el aceite.

Se puede guardar para guarnición, tapado con film transparente, para que no se reseque, o mezclar con dos huevos batidos con un poquito de sal y hacer una estupenda tortilla de patata para dos personas, o bien separarlo en dos, para conseguir tortillas individuales.

Rabo relleno de foie

Un plato original y exquisito que no es tan complicado como parece. Únicamente, hay que tener en cuenta que debe comenzar a hacerse un par de días antes.

Ingredientes (4 personas):

- 1 Rabo de ternera o buey (no hace falta que esté partido).
- Media lata de paté, con al menos un 50% de hígado de pato o unos 50 gr. de foie semicocido (el foie en crudo no sirve, pues no se va atella cocinar).
- 1 Puerro.
- 1 Cebolla mediana.
- 2 Zanahorias.
- 1 Hoja de laurel.
- 8 Pimientas negras.
- 2 Ajos partidos por la mitad.
- 1/2 Botella de vino tinto (preferentemente, crianza o reserva).
- La misma medida de agua que de vino.
- Sal.
- Una cucharada de café de azucar.

Dos días antes, por ejemplo, por la noche, se ponen en un bol los trozos de rabo bien salados, el vino, el agua, la pimienta, el laurel, los ajos y, bien troceados, el puerro, las zanahorias y la cebolla. Se tapa y se deja en la nevera durante 12 horas.
A la mañana siguiente, se echa todo en una olla y se tiene durante 45 minutos, si es superrápida, algo más de una hora en olla normal y 3 horas si se va a hacer en cazuela. No hay que añadir sal, pues el rabo ya la lleva y el caldo se va a reducir y quedaría demasiado salado. Si se opta por la cazuela, hay que tener en cuenta que habrá que ir añadiendo agua para que termine con la misma cantidad de líquido que empezó.
Comprobamos que la carne se despega con facilidad del hueso y apartamos el rabo, bien limpio de verdura, esperando a que se enfríe del todo, aunque hay que manipularlo templado, más bien caliente, para que no se cuaje la gelatina.
Una vez deshuesado, extendemos en una mesa limpia, sobre film transparente, el rabo y le ponemos encima el foie o el paté troceados.
Con cuidado, enrollamos el film hasta hacer un rulo. Pinchamos un poco para que suelte el aire y lo apretamos girando (como si fuera un caramelo), hasta que está compacto. Si hace falta, ponemos una pinza en cada extremo para que no se deshaga. Dejamos la carne en la nevera (al menos 3 horas) para que se compacte.
Colamos el caldo y lo ponemos a hervir durante unas 2 horas a fuego vivo; se trata de que quede una salsa espesa y concentrada, reduciendo hasta la cuarta parte del volumen inicial.
Cuando está reducida, probamos de sal y le añadimos la cucharadita de azúcar. Se deja reposar y se le quita la grasa, que sube según se va enfriando.
Para emplatar, el rabo relleno se corta en medallones (se corta recién sacado de la nevera, para hacerlo más fácilmente) y se deja que cada comensal se eche encima la salsa, previamente calentada. Conviene emplatarlo aproximadamente media hora antes de servirlo, dejándolo a temperatura ambiente, para que no esté tan frío.
Se puede acompañar (como en la imagen) con unas patatas rehogadas con sal, cebolla y ajo.

CONSEJO: El rabo no sólo puede rellenarse de foie, sino que admite también un sofrito de setas o incluso un toque dulce, como orejones, dátiles o ciruelas pasas deshuesadas. En todo caso, tienen que ser sabores que den el contrapunto al del rabo (que es más bien fuerte), por lo que el bacon, por ejemplo, no aportaría demasiado.

Truco: boletus en polvo

Se trata de tener siempre a mano un condimento original, que marque la diferencia en infinidad de platos.
Lo ideal (y más económico) sería disponer de una máquina deshidratadora y preparar nosotros mismos los boletus (o cualquier seta, siempre que sea aromática), pero podemos encontrar boletus deshidratados en grandes superficies. Suelen venir en bolsitas como la de la imagen.
Una vez con los boletus deshidratados en nuestro poder (si los deshidratamos nosotros, tienen que estar completamente secos y quebradizos), basta con picarlos muy finos, hasta obtener un polvo de color marrón claro, como el de la imagen.
Una vez obtenido, lo guardaremos en un frasco de cristal, pudiendo aprovechar uno de especias que se nos haya quedado vacío, bien limpio y seco. De esta forma, dispondremos del polvo de boletus durante unos 12 meses (conviene apuntar la fecha de envasado en el bote).
Con el polvo de boletus, podremos espolvorear nuestras salsas, guisos de carne o verdura, carne a la plancha, hamburguesas e incluso las alitas de pollo, tras echarlas la sal, consiguiendo un matiz de sabor distinto, con el aroma del boletus, que no anula el del plato, sino que lo complementa.
Otra variante puede ser, una vez picados los boletus, mezclarlos con sal gorda a partes iguales y triturar todo junto, con lo que obtendremos "sal de boletus", lista para usar. El condimento obtenido con este método es más sencillo de usar, pero limita la cantidad de polvo de boletus a utilizar, pues, al estar mezclado con la sal, no podemos usarlo en grandes cantidades.
Por último, al igual que con los boletus, podemos hacer nuestros propios sazonadores en polvo, picando ñoras o incluso cáscara limpia de naranja, ambas deshidratadas previamente.
Más adelante, alguno puede atreverse a mezclar y probar nuevos sabores...

Marmitako de atún

Ingredientes:

- 1/2 Kg. de atún fresco, cortado en dados como de 4 cm.
- 1 Pimiento rojo
- 2 Pimientos verdes
- 2 Patatas medianas
- 1 Cebolla
- 1 Tomate
- 2 Ñoras secas
- 1 Ajo
- 1 Litro de caldo de pescado (de tetrabrick o casero, cociendo agua, sal, huesos de rape, patata y puerro).
- 1 Cucharada pequeña de pimentón dulce
- 1/2 Vaso de vino blanco seco
- Sal
- Pimienta negra molida
- Aceite de oliva

Se pone en una cazuela ancha la cebolla, cortada en aros de medio dedo de ancho, con un chorro de aceite y el ajo picado y se pocha a fuego lento. Pasados 5 minutos, antes de que se haga la cebolla, se añaden los pimientos limpios y cortados, también en tiras más bien gruesas y el tomate en trozos pequeños (puede pelarse previamente). Se añade sal y se deja pochar hasta que los ingredientes están blandos. Se debe tapar para que no pierdan líquido, abriendo y removiendo de vez en cuando para que no se pegue.
Se añade a continuación el pimentón, se remueve bien y se echa el vino blanco, dejándolo hasta que rompe a hervir de nuevo, que será el momento de incorporar el caldo y las ñoras.
Sobre las ñoras, se compran secas y se pueden escaldar en agua hirviendo para sacar la carne o quitar las semillas y pasarlas por una picadora. Este último sistema permite picar muy finas muchas ñoras y tenerlas siempre a punto en un recipiente seco (se pueden aprovechar los botes de especias cuando se terminan).
Se deja hervir todo y, cuando se nota el caldo ligado (un poco espeso), se añaden las patatas, cortadas de forma que se rompan los trozos en lugar de terminar el corte del cuchillo (esto hace que suelten almidón y se ligue aún más el caldo).
Se deja hervir a fuego medio. Cuando las patatas están tiernas, se salpimenta el atún y se añade al guiso. Se deja hervir 10 minutos, no más, para que no se quede reseco el atún.
Antes de servir, probar y rectificar de sal si es necesario.

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